noviembre 17, 2009

Combatiendo el hambre desde la miseria

La Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de 2009 plantea erradicar el hambre del planeta como el desafío esencial y, en consecuencia, la Declaración manifiesta el compromiso de adoptar medidas urgentes en esta dirección. Para ello plantea cuatro objetivos estratégicos (plena realización del primer ODM, gobernanza de la seguridad alimentaria, promoción de nuevas inversiones y atención al cambio climático) y retoma los cinco Principios de Roma como base de las acciones (inversión asociada, coordinación estratégica, derecho a la alimentación, multilateralismo, inversión en la agricultura).

Estos buenos propósitos contrastan con la ausencia de dirigentes del G8 y expectativas insatisfechas debido a la falta de nuevos fondos para combatir la pobreza así como de medidas concretas, todo lo cual se traduce en un sentimiento de decepción que en el cubrimiento mediático se ha calificado como
fracaso. En síntesis, el “Fiat panis” que se propone desde la FAO no logra convertirse en el imperativo que acate la humanidad entera, por el contrario, sigue siendo apenas un bonito lema.

No obstante, algunos líderes respondieron a la cita y lanzaron serias críticas al estado de cosas actual y plantean cuestiones que invitan a la reflexión y a la acción. “Sin horizontes, sin esperanza, sin futuro para más de mil millones de seres humanos, ¿cómo esperar una convivencia armoniosa y cooperativa entre los pueblos?”, señalo Lula al final de su
intervención. Por su parte, la chilena Bachelet manifestó que “será imposible resolver el problema del hambre si no ponemos, de una vez por todas, el problema de la inequidad, al interior y entre los países, en el centro del debate mundial”.

De igual forma, es importante resaltar la presencia y las
palabras de Benedicto XVI quien retomó algunas de las ideas contenidas en la Caritas in Veritate y afirmó: “El hambre es el signo más cruel y concreto de la pobreza. No es posible continuar aceptando la opulencia y el derroche, cuando el drama del hambre adquiere cada vez mayores dimensiones”.

Podemos optar por seguir delegando estas realidades problemáticas en las instituciones que insisten en demostrar su incapacidad para resolver las cuestiones sociales, pero también podemos otorgar el papel protagónico que jugamos nosotros las personas de carne y hueso. Los pobres resultados de esta cumbre pueden ser una invitación para abandonar la miseria con la que enfrentamos nuestras necesidades sociales más sentidas y asumir la solidaridad como valor que oriente convicciones personales y decisiones colectivas.

noviembre 04, 2009

Administración pública para el desarrollo II

En el marco del Congreso del CLAD celebrado la semana pasada en Brasil, se dedicó un espacio a la Carta iberoamericana de participación ciudadana en la gestión pública, iniciativa que se lanzó recientemente en Portugal como el resultado de un esfuerzo de varios países -Colombia incluido- en orden a proponer un lenguaje común sobre la democratización de la gestión pública en Iberoamérica para su mejoramiento al servicio de la ciudadanía.

La Carta define la participación como “el proceso de construcción social de las políticas públicas que, conforme al interés general de la sociedad democrática, canaliza, da respuesta o amplía los derechos” y se concibe como un instrumento para la creación, ejecución y evaluación de políticas públicas.

Nuria Cunill destacó que la propuesta de concebir la participación como derecho la ubica en terreno nuevo y desafiante dado que la inscribe en la nueva generación de políticas públicas con enfoque de derechos, esto es, universalidad antes que focalización como principio de la búsqueda de la equidad, exigibilidad de derechos y petición y rendición de cuentas.

Este escenario conduce y conecta con la democratización de la gestión pública ya que incorpora la posibilidad y necesidad de la ciudadanía como actor político directo que incide en la gestión pública desde la diferencia antes que desde los tradicionales recursos de poder que traducen intereses particulares en asuntos públicos. Es decir, se trata de fomentar espacios de participación durante todo el ciclo de las políticas a la luz de la incidencia en detrimento de la instrumentalización.

En síntesis, tres son los elementos de la nueva participación propuesta en la Carta: inclusión de todos desde la diferencia, incorporación en la totalidad del ciclo y comprensión de la gestión pública más allá de la lógica económica de oferta de servicios sociales. Todo lo cual se traduce en la presencia de ciudadanos con voz, en lugar de clientes, en la conformación de las políticas.

Administración pública para el desarrollo

La semana pasada se celebró el XIV Congreso del CLAD sobre la reforma del Estado y de la administración pública, cuya programación incluyó más de 500 contribuciones entre conferencias, páneles, posters y libros. Se trata de un evento para reflexionar respecto a temas de interés público desde una visión iberoamericana.

Una de las primeras conferencias estuvo a cargo del profesor español Francisco Longo de
ESADE quien se refirió al tema de la gobernanza, resaltando que el proceso de apertura a su medición y mejoramiento consiste en experimentar, derivar inferencias, actuar con base en el conocimiento y retener el conocimiento (aprendizaje social). En este sentido, existen dos grandes tareas para este proceso: construir espacios de política capaces de favorecer la experimentación social orientada a garantizar políticas públicas de calidad y promover las instituciones que fortalezcan una vigorosa deliberación pública.

Teniendo en cuenta la definición y clasificación que ofrece North -reglas de juego que pueden ser formales como la constitución y reglamentación específica, pero también informales como los códigos de conducta y las tradiciones-, Longo plantea que, sin duda, la relación entre instituciones formales e informales debe concebirse como un asunto recíproco. Es preciso tener en cuenta la interiorización ciudadana de las decisiones colectivas, lo cual pasa por las conductas y reacciones propias de las instituciones informales.

Instituciones políticas como los partidos, la competencia electoral, la representación, la distribución territorial y la integración supranacional requieren fundirse con el potencial de instituciones informales como los matices del liderazgo político, la capacidad socializadora del sistema político, el activismo ciudadano y sus iniciativas vigilantes. Pero no solo las instituciones políticas requieren esta amalgama, también lo requiere la seguridad y la justicia, las instituciones de mercado, la gestión pública y el capital social de la sociedad civil.

Se trata pues de un punto de partida de una discusión que puede orientarse por la cuestión de cómo lograr armonía institucional, de cómo complementar, en lugar de anteponer, la coerción de las instituciones formales con la convicción de las instituciones informales.

septiembre 17, 2009

Edgar Morin en Colombia

En el marco de las celebraciones de los 45 años del Instituto para el Desarrollo de Antioquia -IDEA-, el martes 15 de septiembre se llevó a cabo el seminario “Ética, derecho y desarrollo” con la presencia del pensador francés Edgar Morin. Además de reflexionar en torno a la ética desde las miradas académica, empresarial y gubernamental, se plantea la cuestión respecto a los criterios que permiten abordar el desarrollo humano en lugar de la mirada numérico eficiente del crecimiento económico.

En este sentido, Belisario Betancur ofrece luces cuando, a la luz de los planteamientos de Morin, critica la incompetencia del reino de los expertos ya que los grandes temas de la humanidad son transversales, planetarios, en virtud de lo cual, el conocimiento no puede ser solo dominio de expertos. “Es preferible una cabeza bien hecha que una cabeza bien llena”, señaló el ex presidente al final de su exposición.

La intervención de Morin comienza con la invitación a concebir una visión transdisciplinar del pensamiento ya que la especialización del saber conduce a puntos ciegos en donde se logra identificar objetos pero no se examina el sujeto. Se trata de una invitación al diálogo con nexo humano, es decir, comunicación entre saberes vinculando interrogantes a partir del ser humano.

Por otra parte, el ilustre visitante francés enfatiza la ambigüedad de la noción estrictamente económica del desarrollo toda vez que una buena intención puede estar acompañada de efectos perversos no previstos, razón por la cual, es posible hallar resultados positivos como las mejorías materiales y nuevas libertades, al igual que resultados negativos como la destrucción de la solidaridad tradicional, la degradación ambiental, el olvido del saber vernáculo.

De igual forma, destaca la incertidumbre propia del desarrollo asociada a la irrupción de contradicciones éticas que solo se abordan desde salidas provisionales, por tanto, sugiere la necesidad de pensar las nuevas estrategias de desarrollo humano desde una ética con tres connotaciones: la dignidad personal, la comprensión de los actos de los otros y el reconocimiento de la interdependencia comunitaria.

En suma, diálogo de saberes, superación de la inteligencia ciega, comprensión humana y centralidad de la ética son, entre otros, los rasgos que deben enriquecer la reflexión respecto a la estrategia que tiene como finalidad alcanzar verdaderos logros en desarrollo humano.

agosto 25, 2009

El fin de la crisis

Se marchó Krugman de Colombia y se llevó consigo la crisis. Al menos esa es la sensación que queda después de leer los titulares de prensa y los editoriales. No obstante, la declaración de Krugman está llena de matices que lejos de una sentencia definitiva, enfatiza en la necesidad de prestar atención al proceso de recuperación y en particular hacer frente al fenómeno del desempleo que toda recesión trae consigo.

Es posible acoger las interpretaciones optimistas que aparecen en los medios a propósito de la visita del más reciente premio Nobel de economía, pero además es necesario reconocer que nuestras cuestiones sociales no terminan allí. La crisis que persiste, es la crisis humanitaria, la que nos encierra en posiciones cómodas que solo permiten ver datos en lugar de privaciones humanas: desempleo, pobreza, desigualdad.

En este sentido, es necesario promover el debate público y tomar las decisiones que hagan desaparecer el aparente carácter inevitable del desempleo como precio que debemos pagar a causa de la crisis que ya pasó. Es preciso también, enfrentar la crisis humanitaria de nuestro país que, en materia económica, permite que el tiempo de bonanza nacional coincida con la ausencia de logros en la cuestión de la desigualdad, pues de acuerdo con la MESEP, el coeficiente de Gini para el 2008 se ubica en 0.59, idéntico valor al registrado en 2002.

La cuesta arriba de la recuperación económica tiene su punto de partida en la discusión, ejecución y evaluación de políticas públicas más humanas. Para ello debemos superar la visión de paisaje inmodificable que caracteriza nuestra lectura de los fenómenos sociales, de tal manera que comencemos a reconocer que detrás de las cifras están las personas que sufren a diario las más diversas formas de privación asociadas con las penurias económicas, la ausencia de oportunidades y la negación de derechos.

agosto 06, 2009

Personas e instituciones para el desarrollo

La encíclica social Caritas in veritate toma su nombre de la propuesta sugerida por Pablo VI cuando señaló la necesidad de estar al servicio del mundo en términos de amor y verdad. Esta visión sostiene que la caridad promueve el desarrollo humano integral en tanto que sin la búsqueda de la verdad, el progreso humano se queda sin aliento. Por esto, en la Caritas se asegura que “el hombre no se desarrolla únicamente con sus propias fuerzas, así como no se le puede dar sin más el desarrollo desde fuera”. Paso seguido, se cuestiona la propensión a confiar en exceso en las instituciones creadas para garantizar el cumplimiento de objetivos de desarrollo.

Las escuelas del nuevo institucionalismo por ejemplo, explican la creación, sostenibilidad y transformación de los diseños institucionales en función de su servicio a la eficiencia del mercado, a la legitimidad de las convenciones sociales o a la evolución que definen algunos eventos históricos. Tales enfoques se traducen en debates públicos que centran su interés en las formas institucionales antes que en sus protagonistas: las personas.

Las instituciones importan, pero más importante aún son sus cambios y son las personas las protagonistas de esas innovaciones. Las instituciones pueden entenderse como las reglas de juego que condicionan y limitan las actividades humanas pero también deben entenderse como instrumentos que facilitan la tarea de ensanchar el marco de lo posible.

Más acá de las instituciones, están la vocación y responsabilidad de cada persona para contribuir en la tarea del desarrollo humano integral. Es ahí donde la caridad y la verdad se materializan en fraternidad universal. Por tanto, al pensar la problemática del desarrollo en nuestro entorno, en lugar de delegar en instituciones nuestra responsabilidad (o complicidad) o en culpar a los más necesitados de sus males, es conveniente asumir con convicción este mensaje Pontificio de tal forma que nos permita preocuparnos por el otro y ocuparnos del otro.

julio 20, 2009

Invitación a descubrir la Encíclica

El despliegue que ha tenido la Encíclica social "Caritas in veritate" en los medios de comunicación se ha caracterizado más por el afán que por el análisis profundo, por ende, el impacto mediático se ha reducido a interpretaciones parciales que demuestran la ausencia de una lectura completa del documento papal. El contenido de la Encíclica va mucho más allá del punto 67 que destacó la prensa con ocasión de la reunión de líderes mundiales en el que se resalta la necesidad urgente de una reforma política, económica y financiera que permita la creación de una Autoridad política mundial para el desarrollo solidario de los pueblos.

Sólo el subtítulo desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad ofrece nociones de la riqueza intelectual y espiritual de la Encíclica. En particular, la reciente declaración vaticana nos recuerda la necesidad de la coherencia entre vida personal y vida social, como también entre micro relaciones –amistades, familia– y macro relaciones –políticas, económicas–. En este sentido, un principio fundamental de la doctrina social de la Iglesia es la caridad auténtica que solo puede edificarse desde la acción personal, por ejemplo, la justicia no solo corresponde a un sistema de derechos y deberes sino que se enriquece con la manifestación de la caridad auténtica en las relaciones humanas, al respecto el numeral seis asegura que “[q]uien ama con caridad a los demás, es ante todo justo con ellos”. De igual forma, el compromiso por el bien común también sienta sus bases en la vivencia social de las personas que trasciende la búsqueda del bien individual para promover el bien de toda la familia humana.

Además, la visión integral del desarrollo y los retos en materia social, económica y política que nuestro tiempo le impone, el mercado con lugar para la solidaridad y la confianza recíproca, la apertura responsable a la vida, la ética amiga de la persona, el uso inteligente de la naturaleza, el uso ético y responsable de la técnica, entre muchos otros, son temas que exigen una lectura juiciosa del texto Pontificio antes que apresurarse a emitir juicios con base en la cobertura mediática.

Para quienes trabajan la política, la economía y la técnica, se trata de un documento que amerita ser estudiado a fondo. Es una oportunidad para entender por qué la fe y la razón, antes que mundos separados, permiten enriquecer las posibilidades de la vida social por medio de la coherencia en la vida personal. En resumen, la tarea consiste en leer la encíclica en clave de incidir y servir a la causa del “desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres”, tanto en el orden de las ideas como de los comportamientos.

junio 16, 2009

Caritas in veritate

El Papa Benedicto XVI viene trabajando desde hace un buen tiempo en la coordinación, elaboración y revisión de la encíclica social que se publicará en menos de un mes y que llevará por nombre Caritas in veritate.

Es poco lo que se conoce del pensamiento económico de Joseph Ratzinger, pues su amplia producción ha estado enfocada en el estudio de la razón y la fe desde la perspectiva de la filosofía y la teología. Sin embargo, más de dos décadas atrás, el cardenal alemán resaltaba la necesidad del entendimiento de la economía desde nuevos impulsos morales y poderes éticos para crear una política económica con capacidad de ser, al mismo tiempo, políticamente practicable y socialmente tolerable (cfr.
Market Economy and Ethics, 1985).

Se aprecia una postura que defiende la ética como piedra angular de la realidad económica, política y social desde la que el actual Papa abordará las cuestiones sociales del mundo. De acuerdo con un
discurso de la semana pasada, Benedicto XVI también ofrece pistas del contenido encíclico cuando resalta “la búsqueda de los valores y reglas a los que debería atenerse el mundo económico para implementar un modelo de desarrollo más atento a las exigencias de la solidaridad y más respetuoso de la dignidad humana”.

Se trata de una invitación a renovar el compromiso que como ciudadano tiene toda persona, católica o no, para superar las barreras que la avaricia y el egoísmo han impuesto en las relaciones humanas. El contexto internacional de crisis humana en el que nace esta nueva encíclica tiene el agravante de una sociedad colombiana que, parafraseando a
de Roux, prefiere la seguridad de las empresas a la seguridad de las personas. Es decir: se suele pensar que el dinero es más importante que la gente.

Un líder de nuestro tiempo como Ratzinger debe ser entendido con la convicción de que la nueva encíclica social será fuente de inspiración y estímulo al pensamiento para tomar las decisiones que vayan en sintonía con el bien común y con la dignidad de la persona humana, las únicas que pueden ayudarnos a superar la crisis actual.

mayo 25, 2009

Reelección inconveniente

Inconveniencia es la nueva palabra con la que el presidente Uribe nos determina la agenda pública del país. Por ejemplo, las cifras presentadas por Gaviria en su última columna muestran la dimensión de la habilidad que tienen Uribe y su equipo de comunicación política para imponer agenda mediática; hecho que al mismo tiempo ofrece pocas posibilidades de “reducir a Uribe a sus justas proporciones” como lo propone el Decano uniandino. Por el contrario, seguiremos hablando de Uribe por mucho tiempo: de sus decisiones y de nuestras confusiones y especulaciones al momento de interpretar sus pronunciamientos.

Se dice que en política el único hecho cierto es el que ya pasó, en este sentido, la tercera elección presidencial es una expectativa incierta que ilumina la visión limitada de los medios de comunicación en particular, y del debate público en general, para suplir la falta de capacidad para dar cuenta de los verdaderos hechos que marcan nuestra realidad actual, tales como las carencias y privaciones de desempleados, desplazados o desertores (de la educación o la milicia); se trata de la presencia silenciosa de verdaderas tragedias humanas con un telón de fondo de impávida transigencia por parte de la sociedad entera.

Inevitablemente, se seguirá hablando de Uribe; ojalá que en lugar de jefe de campaña, la alusión sea en calidad de gobernante de un país con múltiples demandas con el fin de evitar el carácter monotemático del actual diálogo público. En este sentido, es preciso superar el olvido en el que están inmersas las necesidades sentidas de la población por medio de la participación responsable de individuos y comunidades; de esta forma se puede alcanzar el estatus y la visibilidad suficientes de temas relevantes (generación de ingresos, reparación, retención, reintegración) para que la oportunidad de la deliberación electoral no se reduzca a la agenda sugerida desde Palacio.

mayo 18, 2009

Artesanía intelectual y vivencia ciudadana

La semana pasada, el pregrado en Ciencias Políticas de la Universidad EAFIT tuvo la grata visita del sociólogo colombiano Gonzalo Cataño quien nos contó detalles de los avances en su investigación acerca del pensamiento moderno en Colombia. Nieto Arteta, Ospina Vásquez, Molina Ramírez, entre otros, fueron los pensadores que se dieron cita en este seminario por medio de las amenas representaciones con las que Cataño recrea obras y contribuciones.

Además de su investigación, el profesor Cataño compartió su interés por promover el estudio de las ideas, su vinculación al entorno en el cual surgen y la forma en que se traducen en acción social, es decir, el proceso mediante el cual las ideas se interiorizan en las conductas de las personas. En esta tarea, es preciso tener en cuenta orientaciones indispensables en relación con la filiación de las ideas y su uso tales como: no trasladar fatigas del autor, usar la acción de síntesis, hacer labor de exégesis, evitar el gobierno de las citas, hacer uso de la recensión como ejercicio intelectual y contar con el asiento institucional que garantice su difusión.

Los sabios consejos de Cataño están orientados a los intelectuales de las ciencias sociales en primera instancia, no obstante, es posible hacer extensiva la invitación a otras personas inquietas por los procesos de cambio social. Es decir, la divulgación de resultados de investigación es obligación de los académicos, pero el quehacer diario de amas de casa, empresarios, funcionarios, obreros o estudiantes, encierran en sí mismo, fuentes de conocimiento que merecen ejercicios disciplinados de escritura que nos permitan contar con los testimonios de las vivencias ciudadanas de nuestro tiempo.

Gonzalo Cataño destaca los colegios invisibles como escenarios de divulgación basados en la correspondencia crítica entre académicos; en materia de testimonios ciudadanos, esta categoría puede tener lugar en las comunidades virtuales siempre que cumplan el propósito de pensar fenómenos sociales relevantes antes que trivialidades individualistas.

Las terribles experiencias de ex secuestrados son ejemplo de la posibilidad de conocer nuestras propias historias; claro está que se necesita “de la audacia, dedicación y afán continuos” (Cataño, 2004) para alcanzar testamentos relevantes para el debate público que no dependan sólo de la fácil labor de acudir a la imaginación sino también de la habilidad -adquirida con esfuerzo- de quien está narrando su vivencia.